NOV 2005.

CRÓNICA DE UNA IDEA.

Este es un homenaje a todos nuestros clientes y proveedores ya que gracias a que confían en nosotros como socios de negocios, nos permiten destinar una parte de las utilidades que se generan en  AVANCEL a ayudar a quienes más lo necesitan.

Con mucho gusto les hacemos llegar un sincero agradecimiento y bendiciones para ustedes y sus familias, en nombre de muchas familias damnificadas por el huracán STAN en la sierra del Soconusco y zona costera de Chiapas.

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Nuestro compromiso social como empresa, nos llevó a no quedarnos con los brazos cruzados viendo la desgracia de nuestros hermanos afectados por los huracanes, así que decidimos hacer un donativo en especie a la Cruz Roja el 7 de oct del ’05.

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Un poco después nos dimos cuenta que la desgracia había rebasado la capacidad del gobierno para atender las necesidades de tanta gente en una situación tan crítica como la que estaban viviendo nuestros amigos chiapanecos, entonces pensamos que un simple donativo no era suficiente y que podíamos hacer un poco más en este momento que tanto se necesita el apoyo de todos los mexicanos, así que nació la idea de recolectar despensas y medicinas entre nuestros conocidos para llevarlos hasta alguna comunidad donde el ejército ó protección civil no hubieran podido llegar.

Nuestro principal motivador era pensar en que valdría la pena cualquier esfuerzo si podíamos hacer alguna diferencia mejorando la situación de una sola familia, por suerte este objetivo se rebasó y por mucho.

 

El sábado 29 de oct después de pasar a AVANCEL a recoger algunas cosas más, salimos a las 6 AM el Dr. Roger Prida, Miguel Sánchez, Rubén Galindo, Jorge Cattaneo, Alejandro Miranda, mi hermano Javier Jiménez y yo (Elio Jiménez), en 3 camionetas muy pesadas (entre ellas la camioneta con la que hacemos las entregas de su material), superando la capacidad de carga de cada una, pero era un riesgo que valía la pena correr con tal de llevar la mayor cantidad de cosas posible.

Ese día manejamos entre todos las camionetas para lograr llegar por la noche hasta Tapachula, un viaje de más de 16 horas y 1,200 kms, primero por autopista hasta sayula, cerca de coatzacoalcos, desde ahí por carreteras estatales pasando por La Ventosa en el estado de Oaxaca y llegando a Arriaga (por fin Chiapas) desde donde hay una carretera estatal de doble carril que lleva a Tapachula, ésta actualmente tiene muchos puentes caídos y zonas inundadas que hacen el tramo de 247 kms muy difícil y lento.

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En Tapachula por fin a las 11 de la noche llegamos a casa de un amigo, Paco Mengelle, quien nos proporcionó asilo y nos orientó sobre las zonas afectadas que más podrían necesitar de la ayuda que llevábamos, ya que él maneja una red de vendedores que salen a rutas en la zona y conocen la situación de muchos lugares. Nos indicó que a donde no había llegado mucha ayuda era a la zona de la sierra del Soconusco, pues apenas 3 días antes habían abierto las vías de acceso.

Así el domingo 30 de octubre salimos temprano de Tapachula con rumbo a la sierra y ya en la carretera fuimos detenidos por la policía federal para hacer una revisión de lo que llevábamos y asegurarse quienes éramos nosotros. Nos revisaron entre 4 patrullas y nos informaron del estado de la carretera a donde íbamos y los peligros que podríamos encontrar.

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La carretera hacia Motozintla y la Sierra del Soconusco ya estaba abierta pero había muchos deslaves y pasos de ríos en donde estaban trabajando máquinas abriendo los caminos, así que había que ir muy lentos y con cuidado por las camionetas tan cargadas. Pasamos por Belisario Domínguez, donde el Río se llevó muchísimas casas y donde ahora en el centro del pueblo pasa un río que antes no existía.

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Al fin llegamos hasta Motozintla, que es una pequeña ciudad en la Sierra del Soconusco, y de donde dependen muchos municipios aledaños para abastecerse y cubrir necesidades médicas y de todo tipo. Aquí también vimos que la desgracia había sido grande, pues el río igual pasó por en medio de la ciudad y se llevó muchas casas, escuelas y demás cosas que estaban a su paso.

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Aquí nos dirigimos con Protección Civil para que nos informaran acerca de las comunidades a donde no hubiera llegado ayuda aún; Ellos nos indicaron que existía un municipio afectado que les había llegado muy poca ayuda, así que nos contactaron con la gente del municipio de “El Porvenir”, ubicado en la parte más alta de la sierra y a donde el acceso era muy difícil, pues la carretera estaba bloqueada y sólo se podía llegar rodeando casi hasta la frontera con Guatemala ó por un camino provisional muy difícil en medio del cause del río que ya llevaba poca agua.
Bajaron 2 camionetas del municipio por nosotros y nos dijeron que de subida y cargados era imposible pasar en nuestras camionetas, pues sólo una era 4x4. Así que nos guiaron por el camino largo y donde la carretera también estaba en mal estado por derrumbes, hicimos más de 4 horas para poder llegar hasta la cabecera municipal de El Porvenir. Llegamos como a las 11 de la noche y con la ayuda de los policías descargamos todas las cosas en la oficina de desarrollo social del ayuntamiento, nos dieron posada y después de cenar quedamos muertos.

El lunes 31 temprano comenzamos a cargar la patrulla pick-up del municipio, y otra 4x4 que nos proporcionaron para poder llevar las cosas hasta una comunidad que sólo les habían llevado una sola vez ayuda y apenas 2 días antes habían abierto parte del camino para llegar a esa parte baja del municipio, donde pasaban ríos.

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Cargamos las 2 camionetas del municipio con los víveres y la camioneta de Alejandro con el equipo médico y todas las medicinas, para empezar el camino a través de un paisaje precioso de la sierra, al lado de los acantilados por terracerías afectadas por los deslaves de los cerros. Pasamos a la comunidad de Zapotillo donde dejamos pocas cosas, pues no queda tan lejos de la cabecera municipal y era fácil de llegar. Aquí por ser una de las partes más altas de la sierra, sólo habían perdido sus cultivos.

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Seguimos el camino y nos encontramos con una comitiva de varias personas que se dirigían a pedir ayuda al presidente municipal, pues a su comunidad no les habían llevado absolutamente nada y ya se les había terminado lo poco que tenían. Ellos eran de la comunidad de Jorge de la Vega, donde el río se llevó la mayoría de las casas y estaban albergados en las pocas que habían quedado. Así que nos los llevamos para repartir lo que llevábamos entre su comunidad y la que íbamos a buscar.

El objetivo era llegar a la comunidad de Mexicalapa, pero todavía no abrían el camino hasta la misma, todavía había que caminar por el río cerca de media hora. Bajamos las cosas de las camionetas para repartir lo que llevábamos de acuerdo a la población de cada comunidad, en Jorge de la Vega eran 16 familias con 63 habitantes y en Mexicalapa eran 198 habitantes en 48 familias.

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Mientras hacíamos la repartición en una casa al lado del camino que muy amablemente nos atendió, el Dr. Roger se dedicó a dar algunas consultas médicas.

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Después de repartir las cosas, caminamos un rato hasta llegar a Maxicalapa, ahí pudimos constatar que de las 48 casas que había, sólo quedaron en pié 6 de ellas y la iglesia católica, donde vivían albergados todas las familias que perdieron todo.

Fue una escena muy fuerte ir caminando con Arturo Velázquez y Gabriel Robledo y que nos fueran contando hacia donde corrieron cuando empezaron a sentir que les llegaban 3 ríos por distintas direcciones. Agarraron a sus familias y se fueron a refugiar a la comunidad del Zapotillo, quienes los acogieron amablemente. Ahí en Mexicalapa sólo quedaron las casas que estaban en la parte más alta pues exactamente donde estaba el pueblito pasaba un río, pero por tanta agua que cayó y los deslaves de las montañas se hizo una intersección de 3 bajadas de agua que se llevaron el pueblo casi por completo.

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Después de esa experiencia tan fuerte regresamos a “El Porvenir”, donde dejamos casi todas las medicinas que llevábamos en la clínica local, pues con seguridad sería el lugar menos accesible que visitaríamos. Ya en la tarde emprendimos nuestro regreso a Tapachula.

El martes 1 de noviembre fuimos en la mañana a comprar más despensas con el dinero que nos habían donado, nos alcanzó para comprar poco más de una tonelada entre arroz, frijoles, Maseca, leche y agua. Ahora nuestro objetivo era dejar esta ayuda en Huixtla, otra pequeña ciudad muy afectada por el huracán y que nos quedaba de camino para regresar a México.

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Llegando a Huixtla, pasamos por un centro de acopio de la Cruz Roja a preguntar si había alguna colonia donde ellos no hubieran entregado despensas ó le hicieran falta a la gente, y nos mandaron a un lugar a la orilla del río Huixtla. Nos metimos al río para que nos viera la gente y en la 4x4 se fueron a recorrer toda la orilla para avisarle a la gente que entregaríamos despensas.

Logramos repartir comida a más de 280 familias, algunos de ellos solo recibieron Maseca y a muchos más ya no alcanzamos a darles nada, pues la gente que se iba acercando era muchísima, en ese lugar el río se había llevado 2 hileras completas de casas que estaban en esa orilla, del otro lado del río ya no nos enteramos, pero seguro también causó muchísimos destrozos.

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La gente nos preguntaba acerca de quién nos había enviado ó de qué institución íbamos y al decirles que eran cosas que les enviaba mucha gente de la ciudad de México; ellos les mandaban a todos ustedes muchísimas bendiciones y estaban muy agradecidos, aún las personas a las que no les había tocado nada, nos decían que era muy importante y valioso lo que hacíamos por ellos.

Realmente lo que ellos necesitan además de todo lo material que se nos pueda ocurrir, es sentir que hay gente que se preocupa por ellos, saber que no los estamos dejando solos y que estamos haciendo algo más que quedarnos mirando su pena.

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Sólo me resta agradecerles la confianza que depositan en nosotros para el abastecimiento de materiales de sus empresas, pues gracias a esto han permitido el crecimiento de AVANCEL, el desarrollo profesional de los que aquí laboramos y ahora han contribuido también a llevar un mensaje de esperanza a muchas familias en Chiapas, quienes están infinitamente agradecidos con ustedes por ayudarnos a nosotros a haber llevado al cabo este gesto de amor por México y compromiso con nuestros valores.

 

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EN NOMBRE DE TODOS ELLOS:

 
GRACIAS.
CEJO

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